jueves, 7 de diciembre de 2017

Ruta para ayudar a Venezuela en Navidad

Briamel González Zambrano


Cuando somos niños nos enseñan que Navidad es compartir. Ante la inminente llegada de estas fechas que nos suelen remover mucho a los inmigrantes, les regalo algunas caminos que nos llevan a ayudar y compartir con personas que lo necesitan. Hay muchos paisanos venezolanos que están pasando momentos difíciles y muy lejos de casa. Juntos podemos ayudarlos a través de asociaciones e iniciativas en España. Dejo algunas por aquí. 


*Meals4Hope: Esta asociación hará una recolección especial para niños de Venezuela. Será próximo sábado 9 de diciembre en el Paseo Sant Joan (cerca de la estatua paralela a la Travessera de Gracia). en Barcelona. Están solicitando: pañales, popitos, leche infantil (de fórmula), suero fisiológico, dalcy, apiretal, arroz, atún, harina de maíz.

El envío se hará a través de una empresa de envíos segura y a través de barco.  Meals4hope cuenta con centros varios estados del país donde apoyan a niños con problemas de desnutrición y de salud. Además puedes hacer un donativo en metálico a partir de 1€ a través de este link -> https://www.meals4hope.org/donate

 web. www.meals4hope.org  
 Correo electrónico: meals4hope@gmail.com



*Feria Navideña de los venezolanos en Madrid- FENAV. La feria reunirá a artesanos, emprendedores y músicos venezolanos y españoles el próximo 16 de diciembre en el Instituto Newman de Madrid (Avenida de Guadalajara, Las Rosas). Además de las hallacas, la artesanía y el sabor de nuestra tierra, también habrá un concierto con prestiosos músicos. Lo recaudado con las entradas será a favor de las organizaciones "Cambiamos balas por balones" y "Meals4Hope". 

El Facebook de la feria es-> https://www.facebook.com/fenavmadrid/





*Merienda Solidaria. Asociación Manantial de Corazones (AMCO). La asociación Manantial de Corazones junto con la asociación Feria de la Chinita trabajan en conjunto para hacer una merienda de navidad solidaria para 30 familias venezolanas que viven en Madrid. El evento será el domingo 17 de diciembre de 4:00 a 8:00 pm. 
 Están solicitando comida y juguetes. Algunos restaurantes venezolanos ya han colaborado. Siguen necesitando:
-Para que las familias se lleven a casa en bolsas o casa: 
Panettones, dulces y turrones, bolsas de compra (para colocar la comida) 
-Para el disfrute el día de la merienda: 
Bebidas, agua, zumos, chocolate y café caliente, vasos, platos, servilletas y cubiertos desechables. 
Para los niños: 
Alguien que pueda disfrazarse de Santa y entregar los regalos
Juguetes nuevos y sencillos. 
Si deseas colaborar escribe por favor al correo: meriendasolidariaennavidad@gmail.com




*Gran Cena de Navidad en Málaga a beneficio de los venezolanos que viven en refugios. 
La cena de navidad será en la iglesia MSBN, camino de San Rafael 91C, Málaga. De 18:00 a 22:00 horas. 
Puedes colaborar en la elaboración de la cena. La hará el miércoles 20 de diciembre entre 9:00 am hasta las 22:00 pm. La prepararán en Iglesia PIB Avenida Fátima 23, Málaga. 

¿Cómo colaborar?
Para donaciones de ingredientes, ropa, calzadoo juguetes puedes comunicarte con los siguientes números telefónicos:
645 497564 / 698 41 4054/ 666 74 90 00


Más información en la web -> http://espavenezolanos.com/hallaca-solidaria/


Ropa de abrigo para venezolanos en Bilbao:



*Asociación Lean.
Durante todo el año recolectan medicina y las envían a diversas organizaciones en Venezuela. Los pueden contactar en leanemergente.org


Si puedes, date ese gusto que es ayudar. No digas que no te lo dije. Compartir, ayudar, ser solidario enriquece el alma. Hagámoslo todos. Es una hermosa oportunidad. 













jueves, 23 de noviembre de 2017

Los retornados

"Me voy para volver. 
Vuelvo para irme.
 Y así he vivido. 
Sin acabar de irme. 
Sin poder quedarme. 
Sin saber por qué" 
Fernando Vallejo

Briamel González Zambrano 


Miles de inmigrantes desembarcaron en La Guaira sin saber a dónde habían llegado


Me conmueven mucho siempre las historias de los inmigrantes que pasaron décadas en Venezuela y ahora han vuelto a sus países de origen debido a la situación actual. De verdad se me saltan las lágrimas al escucharlos hablar con profundo amor de aquel país que los recibió y cobijó por décadas.  Quieren, añoran y sueñan con ese lugar que, para mí ya no existe, ya no es. 

Siempre que tropiezo con alguno de ellos los entrevisto, les pregunto sobre su llegada allí, sobre lo que hicieron, lo que construyeron y lo que vivieron. Les pido que me cuenten cómo conocieron a su pareja, si criaron a sus hijos con las costumbres del lugar de origen, si volvieron de visita a sus casas. Me relatan esos desembarcos en La Guaira, ese clima tropical que desconocían, ese sol picante que les hizo brotar más pecas y ese mar Caribe caliente. Adoptaron a un equipo de béisbol local, casi siempre a Los Tiburones de La Guaira. Se hicieron amigos de sus paisanos, construyeron su empresa: un taller mecánico, un supermercado, un vivero, un restaurante, un comercio de cualquier ramo en medio de un país pujante, boyante y vibrante. 

Ahora vuelven a su terruño en  Europa (Italia, España y Portugal principalmente) y en otros países de América Latina (Chile, Ecuador, Perú, Colombia) con la desazón de dejar atrás aquello que construyeron con tanto sudor. Vuelven tristes, apretando su lata de galletas llena de fotos sepia de cuando eran jóvenes e inexpertos. Sin ganas de usar el abrigo, viendo siempre las noticias de Venezuela. Sin entender la política de su país de origen. Se deprimen, pero se sobreponen por sus hijos, por sus nietos. Sus miradas se humedecen en cuanto les pregunto por sus años en la Venezuela del pasado, la que ellos disfrutaron. 

"Todo era alegría y calor. Nunca aprendí a bailar, pero lo hacía con los ojos,  al ver a los venezolanos. Me fui de Galicia siendo una adolescente. Todos los días pienso en Venezuela. Pasé 52 años años allí antes de volver a España. Cin-cuen-ta y dosss. Así que ¿quién es más venezolana, tú o yo, carajita?", me dijo una gallega con sonrisa tristona, su acento marcado y mirándome a ojos. 

Abrazo a  todos los padres de mis amigos inmigrantes que vivieron en Venezuela, a todos mis panas que ahora vuelven a las tierras de sus abuelos para hacer lo mismo que ellos, buscar un futuro. Esta vida cíclica de ida y vuelta nos está enseñando mucho a todos. Sigamos aprendiendo y oigamos las historias de aquellos que fueron a nuestro país, siempre tienen algo bueno para contarnos. 



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PS:  Mi recomendación de la semana es que escuchen este programa de Radio Ambulante. Hablan los periodistas Sinar Alvarado y María Gabriela Méndez sobre migración venezolana , el país que fue, cómo es irse, cómo es regresar.  Denle al play: Radio Ambulante: Boom y colapso






















jueves, 9 de noviembre de 2017

Talento venezolano para empezar la Navidad

Briamel González Zambrano



Ya sé que es noviembre, pero hay que irse preparando para el frío de la Navidad.  Empezar a decorar la casa, atajar a la nostalgia que le pega a algunos y hacer las compras necesarias de ciertos detalles para amigos y familiares.

¡Les tengo una buena noticia a los que estén por Madrid! Hay un montón de diseñador@s y artesan@s cuyo trabajo es extraordinario y lo quieren mostrar a quienes se encuentren por la capital de reino español y sus alrededores. La Asociación de Diseñadores y Artesanos Venezolanos en España (ADAVE) presentará todos sus productos para celebrar el primer año de su fundación. Lo hará en la III Exposición de Diseño y Artesanía Venezolana en Madrid. El evento será los días 25 y 26 de noviembre en La Industrial, C/ San Vicente Ferrer 33. ¡Habrá rifas! Yo voy porque siempre me gano algo 🔝.😅

Tres semanas después ADAVE organiza el I Salón Gastronómico. Será el 16 de diciembre en Espacio Recoveco, C/ Infante 3, Madrid. La entrada en ambos casos es GRATUITA.



Tips que les da La Rorra:

¿Qué van a encontrar en la III Exposición de Diseño?
Bisutería, joyería fina, plato navideño, postres, , diseño para fiestas, pan de jamón, porcelana, accesorios, servicios de fotografía, artículos de regalo, decoración de navidad. Para los niños habrá actividades infantiles, pintacaritas y diversión.

¿Qué es ADAVE?
Esta asociación fue fundada hace un año y su propósito es fomentar el trabajo de diseñadores y artesanos residentes en España. Hasta el momento cuenta con 15 miembros. Su web es www.adave.es. Entre otras actividades, sus asociados participan en cursos de marketing digital, comercio electrónico, redes sociales, cómo hacer un plan de negocios, cómo desarrollar una web, y cómo posicionar su marca.

¿Quiénes son?
Yo me reuní con un pequeño grupo de asociadas de ADAVE y les dejo aquí sus historias resumidas. Todas ellas son mujeres con empuje, capacidad de resiliencia  y mucha fuerza.


Iriss Moya. Es la presidenta de ADAVE. Es del estado Monagas y lleva 7 años en España. Es diseñadora gráfica y en Venezuela tenía su empresa propia. Ahora en Madrid también es dueña de su firma llamada Ydeas Monas que diseña eventos, logos para empresas, fotografías, babyshowers, pack de fiestas de guardería, fiestas infantiles personalizadas. La mayoría de su clientela es española. Los ha convencido para hacer festejos distintos y con sello propio.

La encuentran en  http://yrisselamoya.com/

En Instagram es https://www.instagram.com/ydeasmonas/



 Milagro Rousse. Lleva 3 años en Madrid. Es ingeniera en sistemas y en Venezuela trabajaba en el sector bancario. Desde hace dos años hizo su marca de joyería artesanal personalizada. Elabora sus piezas, participa en ferias y es miembro muy activa de ADAVE. Hace gemelos, anillos, colgantes. Todos muy delicados y finos.

Su web es https://www.milagrorousse.com
En Instagram es @milagrorousse_joyeria






  Froila Navarro . Lleva 12 años en España. Trabajaba en una empresa de telecomunicaciones y con la crisis se quedó sin empleo. Entonces se planteó reconvertirse y hacer tartas decoradas y ricas para vivir. Se había traído a sus padres desde Venezuela para que vivieran con ella. Su madre le enseñó sobre repostería y ahora Froila es La Tartista (¿A que es genial el nombre?)Hace tartas personalizadas y a mí me llevó una muestra de dulce de lechosa en una presentación bellísima y con un sabor alucinante (y eso que no soy especial amante de este postre, así estará de rico). 

Su página es: https://www.facebook.com/latartistafro/    En Instagram es @latartistafro











¡Vayan a esta feria para exposición que todas ellas están preparando con mucho cariño para todos!

¡No digan que no les avisé! 😋😊








jueves, 2 de noviembre de 2017

Razones para creer

Briamel González Zambrano

Tengo una visión muy pesimista sobre Venezuela y su posible salida de la crisis económica, política y social. Creo que se puede conseguir, pero que es un proceso largo y tan complejo que llevará mucho tiempo. Tanto, que no creo que yo lo llegue a ver. Seguramente lo harán mis descendientes.

Siempre he pensado que nuestro problema como nación, y también la solución, radica en nosotros. Me refiero a nosotros los venezolanos como ciudadanos, como personas que conciben un país distinto, mejor. No me interesan los paisajes, ni las playas, ni las montañas como argumentos para tener un buen país. Sobre todo porque nada de eso lo ha hecho ningún venezolano. Estaban ahí desde antes.

Más allá del chavismo y del madurismo está la gente. Está ese que se colea cada vez que puede, que pasa el semáforo en rojo siempre, que toca la corneta e insulta en un atasco. Prolifera el que ve siempre la manera de convertir un trámite en una mafia para sacar un beneficio económico: trapicheo de medicamentos, de comida, de pasaportes, de partidas de nacimiento, de artículos de aseo personal. Está el que lanza la basura en la playa, en las plazas, en el metro porque ¿total? los espacios públicos no son nadie. Ignoran que son de todos. Están los funcionarios públicos que se van acostumbrando a trabajar uno o dos días a la semana y cobrar el mismo sueldo que devengaban cuando tenían su horario completo. Está eso llamado “viveza criolla” que, por cierto,  aquí tiene su versión española llamada “picaresca”.  Finalmente es un tema de educación que demorará mucho en reconducirse.

Pese a todo lo anterior, tengo que decir que no me siento a gusto teniendo esta percepción. Aunque me parezca muy realista y la sienta desde antes de haberme ido del país. No me gusta pensar que Venezuela se ha convertido en presa de esos protagonistas, los “vivitos criollos” , los pillos, los malandrines, los sifrinos ladrones, los bolichicos. Más que nada porque, como todo, tiene también un “lado B”. Es decir, hay una versión del venezolano cumplidor, trabajador, respetuoso, educado, responsable, emprendedor. Quizá hace menos ruido que los otros, pero está ahí con sus latidos, con su invención, con sus ganas de que la pesadilla acabe.

Creo en la fuerza de los pequeños emprendedores y artesanos como Iraida, la autora de esta muñeca que tengo en Madrid

Laureano Márquez repite insistentemente que aquél es el país de Uslar Prieti, Andrés Bello, Jacinto Convit, Francisco de Miranda, Teresa de la Parra, Lucila Palacios, Teresa Carreño. El país de quienes hicieron el puente sobre el lago de Maracaibo, la represa de Guri, el teleférico de Mérida, la Universidad Central de Venezuela. Dice que cómo vamos a perder la esperanza teniendo estos antecedentes. Sin embargo, esta retahíla me es insuficiente porque me resulta lejana. Así que decidí buscar mis propias razones para creer…Honestamente he encontrado muchas y aquí se las comparto como un pequeño bálsamo:

  • Los médicos y el personal sanitario. Siguen en pie de lucha en hospitales donde no hay ni algodón. Arriesgando sus vidas por los temas de bandas violentas que llegan tiroteando. Los galenos que siguen enseñando en los hospitales universitarios. Viendo a sus pacientes desnutridos y sin medicamentos. A todos ellos un aplauso.

  • Las madres. Su fuerza, su empuje y su entrega mueven a tanta gente. Las madres venezolanas de todos los estratos. Son tenaces, insistentes, corajudas. Hacen colas tremendas para los alimentos, las medicinas, los pañales de sus hijos. No les importa pasar hambre con tal de que sus hijos sí coman. Las madres en todos sus colores, en todas las clases sociales están ahí en las trincheras de la lucha diaria. Las madres, siempre las madres. Los abuelos que,pese al pésimo internet, hacen todo para ver  a través de una camarita a sus nietos que viven lejos. (Este punto lo tenía pensado y lo olvidé al escribir esta entrada. Me lo ha sugerido, cómo no, Ariana Arteaga Quintero).
  • Las Organizaciones No Gubernamentales. Los que se dedican a buscar medicinas, a ayudar a pacientes oncológicos, con VIH, con diabetes, con todo tipos de enfermedades crónicas. A quienes pasan sus días asesorando a familias víctimas de la violencia social y política. A los que ayudan a las madres adolescentes,  a los indígenas, a las adictos y a los indigentes.


  • Los maestros. Con sueldos vergonzosamente bajos. Con pizarras, programas educativos y técnicas caducas, pero con toda la ilusión de formar a sus alumnos. Los he visto. Tengo familia y amigos docentes. Su fe es inquebrantable.


  • Los periodistas que siguen en el país. A pesar de los salarios devaluados, a pesar de las condiciones durísimas para obtener la información, a pesar de lo peligroso que es ejercer, continúan viviendo y trabajando en Venezuela. Buscando datos, fundado nuevos medios digitales, actualizándose. Dándolo todo.


Creo en mis amig@s en Caracas que resisten, que hacen cosas increíbles por la ciudad, por los demás.

  • Ciertos jóvenes políticos cuyos discursos erizan la piel y a quienes no les ves los vicios de la vieja política. Dejan sus años, su esfuerzo y su salud en cada cita electoral, en cada acto. Ojalá les merezca la pena.


  • Las editoriales. He visto desde lejos el nacimiento de varias casas editoriales en un país donde no hay papel para los periódicos ni para nada. Siguen creyendo en la literatura y en los escritores. Organizan ferias del libro y actividades culturales extraordinarias.


  • Los artistas plásticos, creadores, músicos, humoristas y también los pertenecientes a nuestra menguada farándula. Ahora hacen teatro y recorren las grandes salas de colegios del país y llevan entretenimiento a quienes pueden pagar la entrada. Mi hermana, por ejemplo, es cantante de ópera y no para.


  • Las grandes empresas que resisten la inflación y todo el desastre económico. Esas empresas que son referencias del país por  trasladar valores a sus empleados.  No diré el nombre de ninguna, pero usted puede imaginar cuáles son. 



Creo en la generosidad de mis amigos del colegio en Puerto Ordaz que, a pesar de habernos graduado hace muchos años, se ayudan todo el tiempo.
  • Los que recorren el país para mostrar sus maravillas naturales en la tv, en la radio, en la prensa y que luchan para que no se desvanezca el turismo en un país lleno de escenarios extraordinarios, pero asaltado por delincuentes y estafadores. Un país petrolero donde las carreteras está rotas y donde te pueden robar, el parque automotor de autobuses está deteriorado, los vuelos nacionales e internacionales están reducidos. La gente que quiere preservar el turismo merece también un aplauso. Por su empuje, por sus ganas, por su pasión. 

  • Los productores agropecuarios. Siembran, siembran y siembran en condiciones tan adversas, con márgenes de ganancia ínfimos, con todo en contra. Allí siguen buscando en las extrañas de la tierra lo que pueden ofrecer. 

  • Todas las personas anónimas que están reconvirtiéndose y resistiendo en el país. Que son emprendedores y están haciendo camisetas, bisutería, repostería, artesanía, comida, flores y muchos productos hechos a mano y de mucha calidad.

  • Los profesionales que ahora tienen hasta tres trabajos para poder alimentar a su familia. Ingenieros que al salir de la empresa hacen tortas en su casa y venden helados. Profesores que son taxistas al salir de dar clases , abogados que van de los tribunales a su venta de arepas. Todo al mismo todo. Buscándose la vida. 


  • Los estudiantes. No hay mucho que explicar sobre ellos. Arriesgaron sus vidas ante un gobierno que les mostró sus dientes y sus armas. 

  • Los intelectuales que allí siguen. A lo mejor su labor no se siente, pero sé de muchos que están permanentemente pensando en una transición y en lo que harán para colaborar cuando ese momento llegue. Ellos están pensando el país del futuro. Están tramando ideas para verlo resurgir. Están escribiendo y creando, siempre. 


  • La fuerza y las ganas de quienes nos fuimos. A lo mejor muchos no volvemos, pero ofreceremos nuestro talento (si es que contamos con alguno) y nuestras herramientas para hacer cosas por la reconstrucción del país. Eso será así, desde donde estemos. Es un pequeño acto de fe. Es así. 


Estas son mis razones. Me gustaría conocer las suyas, si las tienen.

¡Gracias! 


PS: Mi lectura recomendada de esta semana es -> "No hay olvido posible cuando el país que dejas te persigue" 


jueves, 26 de octubre de 2017

Patty Cardozo: “Quiero cambiar el paradigma de sufrimiento del inmigrante"

Patty Cardozo durante su charla "Tu vida en una maleta en Madrid"

Briamel González Zambrano



Patty Cardozo llegó a España en el año 2013. Nació en Valencia (Carabobo) y vivió en Barquisimeto. Era propietaria de una agencia de viajes en la capital carabobeña. Se marchó a tierras ibéricas junto con su marido con la idea de estudiar un postgrado y regresar a Venezuela, pero nunca utilizaron el billete de vuelta. Patty hizo un máster de Coaching en Zaragoza, donde reside. El tema de su proyecto final académico fue sobre cómo asesorar a los inmigrantes y lo llamo “Migracoaching”.  La tesis obtuvo mención honorífica y una editorial aragonesa le ofreció escribir un libro sobre coaching y empezar de cero, aplicado a emprendedores y a migrantes. De ahí surgió “Tu vida en una maleta”, un texto donde relata, a través de las emociones, todo lo que pasa durante el proceso de irse a otro país. 

Con Patty Cardozo antes de la entrevista en Madrid




Cardozo, de treinta y tres años,  hoy cuenta con doce mil quinientos seguidores en su cuenta Instagram que abrió en enero pasado. En esa red social brinda apoyo a quienes consultan sobre qué hacer con lo que sienten al abandonar su país.  Les aconseja sobre la transformación de las emociones y cómo enfrentar la nueva vida en un destino distinto. Patty ha convertido el migracoaching en su modo de vida. Dicta charlas en diferentes ciudades españolas y brinda asesoría en persona y a través de skype. Nos encontramos en su más reciente visita a Madrid para hablar de su proyecto.  

Ataviada con minifalda de cuero, tacones brillantes, una camiseta blanca y  peinada de peluquería me esperaba en la antesala de un hotel de Malasaña.  Allí ofrecería su charla “Mi vida en una maleta” una hora después de conversar conmigo. Nos sentamos en un sofá y el público que acudía a verla no paraba de llegar y saludarla con afecto. Ella me pidió disculpas por las interrupciones y se levantó varias veces a dar abrazos y preguntar los nombres de los asistentes. A varios les confesó: “¡Sí, claro que me acuerdo de tu caso, naguará!”.

.- ¿Por qué pensaste que el coaching para inmigrantes como tesis para tu máster?
.- Un día escribí un artículo que se llama “Qué se siente al migrar”. Se hizo viral. Incluso artistas de la farándula venezolana lo postearon en sus redes como si fuera suyo. Digamos que hubo varios plagios o gente que no me dio el crédito (ríe suavemente). Sentí un impulso por el auge de ese texto y todas las preguntas que me llegaron a raíz de haberlo escrito. Entonces decidí hacer la tesis de eso, luego vino el libro y ahora mis sesiones de migracoaching, mis charlas y muchos planes. 

.- ¿Cómo son las sesiones de migracoaching?
.- Las hago en persona y también vía skype para personas que se han ido o están por irse de su país. Me plantean su problema, sus dudas, sus sentimientos y yo les doy mi feedback y hacemos juntos el plan de acción para conseguir metas. Casi siempre trabajamos los miedos, las incertidumbres, el apego, las herramientas para empezar de cero.



.-¿Cuál es la consulta más descabellada que te han hecho?
.-Una chica se quería ir del país y su novio no. Él le propuso matrimonio. Ella quería que le dijera si abandonarlo o si quedarse con él. La respuesta estaba en sus manos, no en las mías. No soy nadie para meterme en eso. 

.- Te confieso que mi proceso migratorio fue muy fácil emocionalmente porque tengo a casi todo mi grupo de amigos de la universidad aquí en Madrid y la mayoría llegó antes que yo. Por lo tanto, tuve su respaldo y nunca me sentí  ni sola, ni perdida, ni con miedo,  ni con todos esos sentimientos de nostalgia y llorantina que te comentan en tus redes. De hecho, me resulta bastante ajeno todo ese apego por un país que creo que ya no existe. No es que no lo quiera ni que no lo piense,  ni que no desee que todo mejore, entiéndeme. Es que tengo claro lo que era, lo que fue y lo que no es ahora.  Sin embargo, leo las consultas que te hacen y lo encuentro natural. La nostalgia, el dolor por la familia, los apegos…
.- Qué suerte tienes de haber tenido un proceso así, pero no es la realidad de todo el mundo. En la mayoría de los casos hay mucho dolor y mucho apego. Yo quiero cambiar ese paradigma de sufrimiento del inmigrante. No tiene que ser visto como un drama. Se tienen que trabajar los sentimientos, las metas, lo que se quiere conseguir, se tiene que ver hacia adelante. Es normal sentir nostalgia de paisajes, de algunas cosas materiales y sobre todo de personas, de los afectos, pero si has tomado la decisión de irte, hay que asumirla con valentía, con ilusión, con entereza. Tener planes, luchar mucho. La vida que tuviste en Venezuela es parte de lo que eres y nadie te lo va a quitar, pero se acabó y empiezas en otro lugar, con todas tus fortalezas y tus debilidades. Hay que ver las oportunidades, buscarlas siempre.

Creo que es muy válida la nostalgia, cómo no. Sin embargo, el llanto constante es lo que no puede ser. Te has ido, ahora a trabajar para conseguir lo que quieres. Si no tienes la fuerza económica, búscala. Si no conoces a nadie, inscríbete en actividades gratuitas, hazte voluntario, hay muchas organizaciones que necesitan gente. La Cruz Roja, por ejemplo, es un buen lugar. Hay que pensar que llorando, estás perdiendo una oportunidad de crecer, de expandirte en muchos sentidos. 

.- Creo que esa nostalgia del venezolano es universal de cualquier migrante, pero también tiene que ver con que estamos estrenándonos en esto de ser inmigrantes.  Antes la gente se iba a estudiar y volvía. Fuimos un país receptor de inmigrantes durante décadas y ahora nos ha tocado…
.-Exacto. Es un proceso inédito y eso conlleva un aprendizaje. Estamos aprendiendo todos sobre la marcha. Aprendemos sobre lo que significa dejarlo todo atrás y recomenzar. Eso no tiene por qué ser terrible. Insisto en que hay que trabajar y ver las oportunidades en medio de lo adverso y difícil. Hay que sacar las herramientas. Poner en práctica la paciencia, el entusiasmo y la confianza. Hay gente que me escribe: “Esto es desesperante. No encuentro trabajo”. Y le pregunto: “¿Hace cuánto llegaste?”. Me responde: “Hace dos semanas” (risas). Hay que tener constancia, equilibrio y paciencia.  Mi historia personal no fue un camino de rosas. No es que me estaban esperando en Zaragoza para ponerme una alfombra roja. Cada quién tiene que trabajar por lo que quiere y hacerlo intensamente.



.- ¿Cuál es tu recomendación general más recurrente a los venezolanos que se van?
.- Que dejemos atrás las malas mañas, la viveza. Que sean agradecidos. Que se olviden del “yo tenía, yo era” y que recomiencen y se reinventen. Que aprendan a soltar y a deslastrarse de lo que fueron.  Que migrar es un viaje por todas las emociones y hay que vivirlo. 

.- ¿Cuáles son tus próximos planes?
.- Seguir dando charlas por toda España y ojalá en otros países. Continuar con mis sesiones de coaching tanto personales como en skype. Hice del migracoaching mi modo de vida y lo pienso mantener. Me hace feliz, me gusta y me da muchas satisfacciones. 

Coordenadas:

jueves, 19 de octubre de 2017

Daniela Páez: Vivir conectando a los venezolanos en España

Daniela Páez solo tiene un año en Madrid y ya cuenta con 63.000 seguidores



Briamel González Zambrano

Daniela Páez es una caraqueña nieta de españoles que nunca se sacó el pasaporte europeo. Cuando cumplió 21 años perdió la opción de obtener la nacionalidad de sus abuelos a través de la Ley de Memoria Histórica. Tenía 28 años cuando decidió que se iría de Venezuela y empezó a informarse de las posibilidades de obtener una documentación que le permitiera vivir en España. Ese proceso de investigación la llevó a infinidad de páginas web y a bufetes de abogados que no la orientaban bien, y en el consulado español de Caracas sintió que le daban la espalda. Esta falta de información clara y precisa la llevó a crear la cuenta de Instagram llamada “Venezolanos en España” en junio de 2015, justo un año antes de migrar a tierras ibéricas.

En la red social comentaba todos sus trámites, sus tropiezos y sus aciertos, que han sido muchos. La comunidad empezó a crecer y a día de hoy suman 63.000 seguidores que cada día le consultan sobre oportunidades de trabajo, cómo buscar vivienda, cómo acceder a servicios sociales y, en definitiva, cómo es la vida en España. Daniela pasa entre tres y cuatro horas cada día contestando estas preguntas y ayudando a los compatriotas sin ningún ánimo de lucro.

Páez, ingeniero de profesión, desarrolló su carrera en Venezuela en el área del marketing digital. Tenía un buen trabajo, coche y había comprado su casa junto a su novio. Aterrizó en Madrid en julio de 2016. Nos encontramos en su oficina para hablar de su experiencia manejando las redes y asesorando a los inmigrantes.

Una de las imágenes que diseña Daniela en "Venezolanos en España"


.- Sé que la pregunta es una obviedad, pero cada caso es diferente. ¿Por qué te fuiste de Venezuela?
.-No podía ni siquiera ponerle las rejas a mi casa que estaba para estrenar, no teníamos cómo amueblarla. Teníamos buenos trabajos, pero no había cemento ni cabillas, y cuando había los precios eran impagables. Eso me frustró mucho. La gota que colmó el vaso fue que vi desde mi carro cómo atracaban a un señor con pistola a la una de la tarde y me puse a temblar. Decidí que no podía seguir viviendo así.

.-¿Ha sido muy complicado para ti volver a empezar y conseguir la documentación?
.-Apenas tengo un año y pocos meses en España, pero a todo lo veo su lado positivo y sus enseñanzas. Yo metí curriculos antes de venirme y tuve entrevistas desde Caracas. Cuando llegué conseguí empleo. Tuve tres trabajos a la vez y ahora soy autónoma (freelance). Lo de los papeles sigue siendo un parto. Mi madre, que es hija de españoles, se vino y obtuvo su pasaporte español. Yo hice una solicitud de “arraigo por situaciones excepcionales”, pero fue muy difícil averiguar cuál era el trámite exacto que mi hermano y yo teníamos que hacer para estar legales, por eso decidí ayudar a través de la cuenta de Instagram, porque no encontraba cómo informarme. Luego abrí el Facebook y hace poco el Twitter. Estamos trabajando en la web y eso viene pronto. Vi que había medios de comunicación dirigidos al público venezolano, pero no redes sociales que unificaran las dudas. Ahora hay más, algunas son compradas (que no es mi caso) y otras tienen detrás un trabajo de hormiguita, como la mía.

.-¿Cuáles son las consultas que más se repiten?
.- Las consultas que más se repiten están relacionadas con oportunidades de trabajo. Yo publico ofertas laborales que me llegan y las comparto con la gente. Quisiera aprovechar para sugerir que no me hagan preguntas abiertas como “¿Se consigue trabajo en España?”. A esos no les respondo. Quiero decir, hay que acotar lo que quieres saber. Deben decir si tienen papeles, si no tienen, cuál es su profesión y edad, y en qué campos están dispuestos a trabajar.
Tampoco respondo a las consultas del tipo: “Soy ingeniero con diez años de experiencia, me gustaría trabajar en una petrolera y ganar más de 50.000 €”. La gente tiene que ubicarse y saber bien a dónde se van, las condiciones de la economía y los salarios.


.- ¿Cuál es la consulta más rara que te han hecho?
.- (Piensa. Levanta la mirada al techo. Sigue pensado. Suspira.) No se me ocurre la más rara, pero sí te puedo decir que la que más me conmueve es la de gente que se viene por casos de enfermedad y escasez de medicinas. La emergencia médica que hay en Venezuela es terrible, así lo quiera negar el gobierno.
Hay un muchacho que está esperando un trasplante de corazón. Se vino con su novia y vive en el hospital Gregorio Marañón porque no tiene dónde vivir. Hubo un caso de una niña con cáncer, ella recibió ayuda, pero al final falleció. Esos casos me parten el alma y trato de movilizar a la comunidad que me sigue para que colaboremos.
También me conmueven mucho las personas mayores que se vienen y se están reinventando con ilusión. Por ejemplo: “Soy ingeniero y ahora hago tartas, estoy a la orden”. Porque de unos años para acá la gente se está viniendo con un nivel de desesperación enorme, algunos sin averiguar bien lo que se van a encontrar en el país al que llegan. Hay de todo. Yo siempre les recomiendo informarse bien a dónde se van.

.-¿Hay casos muy duros en ese sentido, no?
.- Sí, muchos dramas. Hay casos reales y otros que no lo son. A mí me disgusta que se acerquen a mí planteando su caso desde la lástima. “Me botaron de mi casa, consígueme un trabajo, no tengo dónde dormir”, sin decirme en qué está dispuesto a trabajar o qué quisiera hacer.
Insisto en que recomiendo mucho a la gente que evalúe la migración. Están los países latinoamericanos en donde no necesitan una visa para trabajar o por lo menos no es tan complicado como aquí. En España están negando las visas de estudiantes desde hace un tiempo y nadie sabe cuál es el filtro que hace el consulado en Caracas.
Recomiendo que evalúen Colombia, Chile, Argentina... Allí el proceso no es tan complicado siendo de la región. El venezolano se mete en la cabeza que o se va a Estados Unidos o a Europa. En realidad hay más opciones. Yo me vine para acá porque tenía una forma de hacer los papeles a través de mi mamá. Si no, me hubiera ido para Chile o Argentina.

.-Las redes sociales son un caldo de cultivo para diatribas y polémicas constantes. ¿Cómo llevas esto?
.- La gente a veces caen a un nivel tan bajo, tan poco profesional... Hay esos a quienes les encanta las polémicas, las telenovelas. Veo cosas muy irrespetuosas, desagradables y tóxicas. A veces hay personas muy groseras que dicen cosas como: “No publiques fotos de comida porque en Venezuela hay hambre” o “¿Cómo se te ocurre ir a una fiesta y poner la foto si aquí mataron a diez estudiantes ayer?”. Esos tonos que son terribles y no aportan nada. Yo no les respondo. No tengo que dar la explicación de que todo lo de Venezuela nos duele, pero seguimos viviendo nuestras vidas.

.- Pero también habrá gente agradecida ¿no?
.- Es poca. A veces pienso en dejarlo porque me desanima eso. No es que quiero que me hagan una estatua, pero si te ayudé a conseguir casa o trabajo me gustaría que me lo hicieras saber. Hacer las respuestas me lleva tres horas al día. Esto no me genera ninguna retribución económica.

.-¿Quéeee? No lo dejes. Creo que tu cuenta cumple con un servicio muy valioso para los venezolanos.
.- Es que de cien correos que respondo a la semana, solo 10% me responde con gracias. Es desagradable. Yo no les cobro, pero al menos espero algo de agradecimiento. La que es agradecida es muy linda, pero es un porcentaje muy mínimo. Lo que me hace quedarme es que esto me hace feliz, escribir los post y hacer estas redes, pero me quita tiempo. Han aparecido demasiadas cuentas. Y hay muchas que no son reales, que tienen seguidores comprados.

.-¿Qué tal la vida como autónoma (freelance)?
.- (Risas) Me encanta. Llevo poco tiempo, pero era lo que yo quería. He montado mi empresa de marketing digital. Ahora mismo mis clientes son venezolanos y me han llegado a través de la cuenta de Instagram.Hago logos, hago redes sociales, plataforma digital, soporte off line, captación de clientes, tarjetas de presentación, diseño. Creo que mi pasión es diseñar, es donde encuentro el flow. Siendo autónoma he encontrado la libertad que buscaba, no ser empleada y usar el tiempo como yo quiero. Mi objetivo profesional es producir dinero, que el dinero trabaje para mí.

.-¿Cómo te imaginas tu futuro? ¿Te ves en España?
Es una pregunta complicada porque  pienso en formar familia me cuesta asumir que tendré hijos en esta sociedad. Cuando veo a los adolescentes y a los niños, no sé…

.-Los adolescentes son adolescentes en todas partes del mundo
Sí, pero aquí hay mucha libertad y allí hay más soporte familiar, unión y hay más comunicación. Aquí los niños pierden ese nexo con los padres.  Yo veo aquí cosas que me escandalizan.

.-Pero tus hijos serán tuyos y los criarás como tú quieras…
Sí, pero el entorno ayuda. El colegio, los amigos. Todo me preocupa y es muy loco porque cuando pienso en familia pienso en Venezuela, pero a la vez no quiero regresar. Quisiera que mis hijos tuvieran lo que tuve yo: abuelos, familia reunida, navidades con gentío.

.-Creo que esa conversación sobre los niños la tendremos más adelante (risas). Por el momento, ¿qué les dirías a los inmigrantes que se están viniendo?

Que se informen bien sobre las posibilidades que hay en el país de destino. Que hagan las preguntas acotadas. Que hay algo que se llama Google y que es bastante útil (risas). Hay información que está en todos lados. Que si eres español por herencia, la información para ti está en todos lados y el consulado no te dará la espalda. También les digo que a donde vayan entreguen lo mejor de sí mismos, que se adapten, que abran los brazos a ese nuevo destino. Que no traigamos los vicios sino lo mejor, las virtudes de los venezolanos.


Coordenadas:


Daniela dedica 3 horas diarias a atender solicitudes de venezolanos inmigrantes o que quieren migrar



sábado, 7 de octubre de 2017

Michelle Roche: “Me salvé del acoso escolar por ser lectora"

Briamel González Zambrano


Michelle Roche Rodríguez / Foto de Gabriel Osorio


A Michelle Roche la conozco desde que estábamos en cuarto año de carrera en la UCAB en Caracas, cuando empezamos a estudiar la mención Periodismo y éramos unas veinteañeras de principios de siglo. Desde ese entonces somos amigas. Ella me llama “Negra” (como muchos de mis amigos) y yo a veces la digo Michi o su variante MichiRoche. En aquella época universitaria íbamos a la playa con nuestros compinches y Michelle se aparecía con una pamela grande y un estuche repleto de todo tipo de potingues y refinadas cremas para cuidar su blanquísimo rostro. A mí me parecía aquello una hipérbole. Ella me replicaba con esa manera sentenciosa que a veces suelta: “¿Te crees que esa piel estupenda de negrita te va a durar toda la vida? ¡No te la cuides para que veas! ¡Hablamos a los 40!”. Y bueno, no tenemos los 20x2 pero estamos muy cerca. ¡Y nos vimos!¡Vaya si nos vimos!

Michelle se ha convertido, como era muy predecible, en una escritora y crítica literaria. Desde febrero de 2015 vive en España y dedica sus días a investigar, leer y escribir sobre temas de género, del marianismo (la concepción de la Virgen María y cómo este influye  en las mujeres y su postura ante la vida) y de la familia como cosmos identitario del individuo que lo enfrenta al mundo.

Este año se ganó el premio Francisco Ayala por su colección de cuentos “Gente Decente”, editado solo en digital por Musaalas9. Acabo de leer el libro y por eso la invito a casa para hablar de la obra, de su literatura, de España y, cómo no, de Venezuela.

Pongo un disco de Frank Sinatra en un volumen bajito, casi susurrante, para que recordemos cuando ella vivía en Nueva York y recibía visitantes venezolanos en su piso (siempre y cuando le llevaran una paca de cigarrillos Belmont). Ahora no fuma y corre cada mañana para alborotar sus endorfinas y sentarse a escribir.

Llega vestida de negro cerrado (como casi siempre), pendientes de pedrería,  grandes y bellas gafas de sol, un bolso enorme donde parece cargar una oficina entera. Trae además una bolsa de palmeritas con chocolate y solo acepta que le ofrezca agua. Tiene alergia por unas reformas que hay en su edificio y el polvillo le ha alborotado la nariz. Lo comenta casi como una advertencia.

Antes de encender el grabador hablamos como unas pericas, como corresponde a dos amigas. Pasea por mi piso, me comenta sus observaciones, le gusta la pequeña terraza, luego pasa al salón y  se sienta en posición de entrevistada.

Le digo que empecé a leer su libro no con la mirada de una amiga, sino con mucha curiosidad, sin saber muy bien qué me iba a encontrar. “¡Lo que leí me sorprendió. Lo que hallé fue sorpresa!”, le comento y ya le saco la primera sonrisa.

¿Por qué “Gente Decente”?
En nuestro país ser gente decente es el status quo, el deber ser. A uno lo crían para ser gente decente, para mejorar social y económicamente. Este libro va de ocho cuentos de familia. La familia es tu primer encuentro con el otro, con el exterior y es por ende lo que perfila tu ser, es tu carnet de identidad, tu carta de presentación , la forma en la que existes tú en el mundo.  De las ideas que esta familia maneja se va a moldear tu vida.
Gente decente es el objetivo, la aspiración a reunirse con cierto tipo de gente que se parezca a ti y a tu familia. En el sentido de que sean trabajadores, buenos, exitosos.
Y en Venezuela vimos un cambio, llegó el discurso social en desarticulación que emerge con el chavismo.  Emerge toda esta masa de seguidores de Chávez y luego se genera el movimiento a su alrededor. Me estoy  refiriendo al discurso del resentimiento. La pregunta que tengo yo es:  ¿Esa gente entonces no era decente?
En el momento que te toca pasar de adolescente a adulto y tener criterio y analizar de dónde venimos, a mi generación le tocó ver y vivir una realidad totalmente distinta a donde creciste.  Un país que afloraba con otros valores que no sabíamos de dónde habían salido.

Albúm de Familia fue tu primer libro. Ahora Gente Decente…¿Vas a construir tu literatura sobre ese tema, la familia como núcleo?
El próximo libro que viene son diez cuentos de historias de mujeres.  De las relaciones de las mujeres con el mundo. Hay cosas en común entre Albúm de Familia y Gente Decente. Lo que trabaja Gente Decente es el individuo contra la familia y lo que trabaja Album de Familia  es el individuo contra la nación. La formación de la identidad individual y nacional. Ese es el  paralelismo de los dos libros. Se soportan sobre la identidad y hay otra ala sobre la que trabajo…

¿La mujer?
Sí. En el ensayo Madre mía que estás en el mito donde expongo la visión de la virgen María, con el marianismo, la noción el mito de María católica creó una estructura y un lugar de la mujer basado en una tipa hecha para el sacrificio, aunado esto a la poética del sufrimiento del catolicismos barroco. España e Hispanoamérica celebran el sufrimiento. Determina que la mujer se sacrifique tanto por la pareja, como por el hijo, como por el hermano. Sobre la mujer recae una serie de responsabilidades que no le van a permitir su desarrollo y su verdadera realización. La otra ala que yo trabajo de la identidad femenina confrontada con el mito.

Esto aparece en el cuento “Días de fertilidad” en Gente Decente. Una pareja que se lleva bien y de pronto se encuentra con el tema de no poder concebir…
Sí. Además está narrado desde la voz del marido. Me gusta trabajar las imágenes. La manera en que estos cuentos pasan de ideas a asuntos publicables en forma de cuentos es el trabajo del símbolo.

Los cuentos de Gente Decente llevan diez años escribiéndose. ¿Por qué tanto tiempo?
Los cuentos “Lata de Galletas”, “La Negrita” y “Lengua Viperina” fueron escritos desde Caracas. En efecto, llevan casi diez años mutando. Los otros se empezaron y acabaron en Madrid. Se han tomado el tiempo de hacerlos, encontrar editorial y el momento adecuado.

Me sorprende mucho que esos tres cuentos, que son mis favoritos, sean justo los que escribiste en Caracas…
¡Imaginate!  (ríe suavemente).

Luego está  “Mamadoras de Gallos”.  El jurado del premio Francisco Ayala dijo que solo por ese cuento te merecías el galardón y a mí me generó mucha expectativa. Es muy curioso como a partir del acoso escolar expones varias capas de la sociedad venezolana. ¿Michelle Roche padeció acoso escolar?
No, yo me salvé porque era lectora. Me salvé de dos cosas: de la presión religiosa (estudié en un colegio del Opus Dei, en donde insistieron, pero no se me hizo inmanejable) y me salvé del acoso escolar porque yo estaba siempre en una esquina leyendo.
Creo que el acoso en el colegio de mujeres se articula por asuntos de ficción de la feminidad: la bonita sobre la fea, la ennoviada con la que no tiene novio, la hacendosa sobre la que no lo es, la que se mueve en ciertos círculos... Yo no encajaba en nada de eso. A mí me dejaban tranquila.

¿Y el cuento “Mamadoras de Gallo” nació de esas escenas que veías en el colegio?
No. Un amigo me comentó que a su hija la acosaban en el colegio y que él no sabía cómo afrontarlo. Yo tengo un problema con la victimización de las personas, así que le dije que lo peor que podía hacer es convertir a tu hija en una víctima. Le dije que lo lógico era que su niña les pegara, que se defendiera, que no se dejara maltratar.
(Michelle se hunde sus uñas rojísimas en sus mejillas, como sosteniendo su cara y reforzando su afirmación. Un gesto que repetirá a lo largo de la conversación).

El acoso escolar existía cuando éramos pequeñas, pero no se le llamaba así. Ahora tiene consecuencias muy graves y se pueden hacer muchas más cosas para prevenirlo…
(Me interrumpe). El acoso va a existir mientras exista el poder y el poder siempre va a existir. El acoso escolar de hoy es el acoso político de mañana.
Yo no sufrí acoso, pero te puedo decir que tengo un resentimiento muy grande por haber sido criada en un colegio religioso que me hizo perder un tiempo que yo necesitaba para aprender idiomas, para salir del país, para hacer cosas… Si hubiera estudiado en el Humboldt a lo mejor ahora mismo estuviera en la cobertura de la campaña de Ángela Merkel (se ríe, me río). No sé esas fantasías que tiene uno...

Pero al final el destino es lo que es. Si no hubieras ido a ese colegio, ¿de dónde te hubiera salido escribir del marianismo, de la mujer, de la familia?
Si, supongo que de ahí me viene el símbolo y lo que trabajo tanto académicamente.

¿Qué estás escribiendo ahora?
(Suspira). Lo próximo que viene es un libro de historias de mujeres. Además estoy reescribiendo una novela por tercera vez. Está ambientada en los años veinte en Venezuela y es una familia de enchufados de la dictadura de Juan Vicente Gómez.
Me mantengo ocupada actualizando a diario Colofón, mi revista digital de literatura. También estoy haciendo la tesis del Doctorado en Estudios Interdisciplinares de Género del Instituto Universitario de la Mujer (adscrito a la Universidad Autónoma de Madrid).

¿ Te apetece seguir en España?
Estoy trabajando para quedarme. Le tengo que agradecer mucho a este país. Ya he publicado dos libros. Me he  metido en los círculos literarios que me interesan. Aquí es muy amplio el mundo de la literatura y puedo reunirme con gente cuyo trabajo me gusta o que hace cosas parecidas a las mías con quienes comparto maneras de ver la vida y de ver lo que está pasando.

¿Cómo ve una escritora venezolana a España?
Yo pienso que los españoles son mucho más parecidos a nosotros de lo que a ellos les gustaría.  (Risas.) Yo me siento muy bien en Madrid. Me gusta mucho esta ciudad.  Creo que estamos en un momento en el que se están abriendo las puertas para grandes cambios que no vamos a ver de aquí a diez o quince años.  Veo con preocupación la polarización porque vengo de un país altamente polarizado. No soy partidaria de comparar una situación con otra, pero me preocupa ver ciertos extremismos.
Los españoles son horizontales, reídos, cercanos, también son personas que toman decisiones muy rápido, que convierte las discusiones en algo muy superficial muy rápido. Hay muchos detalles en los que se nota que somos primos cercanos.

Viviste cuatro años en Nueva York y ahora llevas dos en Madrid ¿Cuál es la diferencia de migrar a Estados Unidos y migrar a España?
En Nueva York la gente no tiene amigos, tiene contactos. Yo viví cuatro años y cuando me fui no tuve grandes pérdidas afectivas. Me quedaron un par de amigas del máster. En cambio, cuando yo venía de visita a España ya tenía amigos. Yo llegué aquí ya con una red de amigos no solo venezolanos sino también españoles y de otras nacionalidades. He hecho además nuevos amigos. Aquí es más fácil acercarse al otro.

No tiene que ver con la lengua porque ya eras bilingüe cuando te fuiste a Nueva York…
No, no es la lengua. Es lo que esperan de la vida. Al español le gusta vivir. Al estadounidense le gusta tener. Es otra mentalidad. Tienes que estar aquí para comprender, entender y hacerte a esta manera de vivir. Yo la disfruto muchísimo. No depender de tener carro, tomar algo por ahí entre semana y no gastarte un dineral, ir a ver museos, teatros y que haya funciones de todo tipo y además gratuitas. Quedar siempre con amigos. Es estupendo.

¿Hay algo más que quieras comentarme?
Nooo, chama. ¡Yo estoy agotada, déjame ya!
(Reímos las dos.)

Coordenadas:
Michelle Roche:
Twitter: @michiroche